Hipócrates, en su célebre principio Natura morborum medicatrix (La naturaleza curadora de las enfermedades), también llamado Vis medicatrix naturae (La fuerza curadora de la Naturaleza), nos habla del poder natural curador de nuestro organismo, y de cómo, si nada interviene en contra, y las condiciones son la idóneas, conduce a la curación.

RESTAURACIÓN CELULAR Y DRENAJE LINFÁTICO

Paracelso decía que el arte de curar es el arte de tener entretenido al paciente hasta que la Naturaleza lo curase.

Entonces se me ocurre preguntar: “¿Cómo debemos proceder los terapeutas?

Supongo que debemos seguir el consejo de Hipócrates cuando les decía a los enfermos: “Que tu alimento sea tu medicamento y que tu medicamento sea tu alimento”. Serviría, pues, de gran ayuda a nuestro “médico interno”, que es nuestro organismo inteligente, colaborar con él aportando una alimentación saludable.

Y ¿qué me decís si, de forma responsable, hiciéramos algún tipo de ejercicio; descansáramos lo necesario; evitáramos todo aquello que envenena nuestro organismo  y cuidáramos de nosotros mismos con cariño?

No estaría de más facilitar los procesos naturales de curación no interfiriendo en ellos y solo actuando cuando sea necesario. Por ejemplo, la forma natural para la expulsión de un cuerpo extraño de nuestro organismo es la generación de supuración. Podríamos ayudar favoreciendo dicha supuración. Pero si el cuerpo extraño se encuentra en el ojo, podría suponer la pérdida de este ojo.

No permitir a nuestro organismo que realice el proceso natural de curación, solo debe hacerse en aquellas ocasiones en las que, de no hacerlo, peligraría la salud del enfermo.

Y puestos a ayudar, ¿por qué no ayudamos a nuestras células a que se encuentren en un ambiente saludable donde puedan, de forma sencilla, realizar sus funciones vitales; nutrición, relación y reproducción?

Con el Drenaje Linfático Manual, conseguimos el medio idóneo para que nuestras células eliminen los deshechos metabólicos y limpien el espacio intersticial. A medida que drenamos, conseguimos quitar inflamación; que las células puedan respirar y alimentarse mejor; que estas puedan reparar tejidos con mayor facilidad y calmar dolor estimulando los receptores del no dolor.

Con el Drenaje Linfático Manual, la restauración celular mejora notablemente al permitir que la célula capte de forma correcta los micronutrientes que se encuentran en el espacio intersticial, al estar libre de desechos metabólicos y otras sustancias presentes en la zona, permitiendo así el mantenimiento y regeneración de la célula y del tejido al que pertenece.

En caso de cirugías, traumatismos, etc., mantener este espacio intersticial libre de desechos facilita la recuperación en gran medida.

Además, la realización del Drenaje Linfático Manual, favorece la restauración celular al estimular la producción de linfocitos T y B, que colaboran en la destrucción de virus y bacterias que se encuentren en el espacio intercelular, mejorando la respuesta defensivo-inmunitaria.

Resumiendo: Aplicando el Drenaje Linfático Manual, ayudaremos al poder innato de curación que posee nuestro organismo.
Y como decía Hipócrates, “Quiera o no quiera el médico, sepa o no sepa el médico, la Naturaleza cura”. Y yo añadiría: “Efectivamente; pero mejor… con un buen Drenaje Linfático Manual.


 

Francisco-Chinarro

Francisco Chicharro Cristino, antigua alumno Kirosur

Linfoterapeuta