La articulación de la rodilla es compleja tanto a nivel mecánico como fisiológico, su estructura anatómica predispone a lesiones de tipo deportivo y por el  desgaste de la edad. Siendo una articulación sinovial de tipo troclear (permite movimientos de flexión –extensión en un plano sagital) e integrando en su anatomía desde ligamentos hasta los famosos “meniscos” es fácil imaginar que su grado lesivo es bastante elevado en muchos deportes.

La mejor manera de corregir esta disposición es la prevención. El trabajo de la musculatura anterior del muslo sobre todo del músculo cuádriceps como extensor de la articulación de la rodilla es importantísimo. Un  músculo tan potente como el cuádriceps genera mucha tensión en el tendón rotuliano transmitida hacia  la rótula o patela. Este efecto tensional coloca a la rótula en una mala disposición anatómica frente a su zona articular femoral que genera un desgaste prematuro de la articulación.  No solamente vamos a encontrar un trabajo mecánico en esta musculatura sino también un trabajo estabilizador articular importantísimo que deberemos potenciar con ejercicios propioceptivos y trabajo de extensión de rodilla con carga. No olvidaremos incluir ejercicios de isometría como parte habitual de nuestro entrenamiento.

Otra lesión característica de rodilla es la producida en los ligamentos cruzados debido a movimientos de cizalla de la articulación. Estos ligamentos internos dentro de  la cápsula articular se originan desde  el espacio preespinal de la meseta tibial hasta la cara intercondílea del  cóndilo externo del fémur (lig. cruzado anterior) limitando el movimiento de cajón anterior  tibial y desde el espacio retroespinal hasta la cara intercondílea del cóndilo interno  (lig. cruzado posterior) limitando el movimiento de cajón tibial posterior. La propiocepción es fundamental en el trabajo de este tipo de ligamentos,  intentando “automatizar” las correcciones de posición tanto en carrera como en cualquier actividad deportiva sobre todo en fases de transición de terrenos homogéneos a otros más inestables evitando siempre la rotación de la articulación con el pie fijo el suelo.

También podremos incluir las lesiones de menisco es este apartado de movimientos de cizalla, aunque su sufrimiento articular posee componentes tanto de desgaste como de presión debido a las fuerzas contrapuestas que se establecen en sentido descendente( gravedad, peso corporal), como de mecánica ascendente debido al impacto del pie en el suelo (carrera, salto…). Estas estructuras estabilizadoras formadas por fibrocartílago cuya misión también es precisamente amortiguar y reducir esa presión sobre la articulación a la vez que la estabilizan tienen una relación directa con el ligamento colateral interno y con los ángulos formados por valgo o varo de rodilla, ángulo Q , o incluso tibia vara o valga. La pisada en supinación o pronación sobre todo en dinámico influye en la estabilización de la rodilla y su sufrimiento articular pudiendo llegar a formar incluso una artrosis prematura.

Recomendar por lo tanto la prevención como la mejor manera de tratamiento ante este tipo de lesiones.

Miguel Herráiz Sordo

Osteópata.

Profesor de Kirosur.